Being Human in the Age of Artificial Intelligence

EnglishSpanish

“Technology is neither good nor bad; nor is it neutral.” — Dr. Melvin Kranzberg

Photo Credit: Linda Bucklin

The question of Artificial Intelligence undoubtedly constitutes the most important conversation of our time. Inconceivable as it might be, the next 50, 20, and even perhaps the next 10 years that lie ahead will change many aspects of our lives in ways that we cannot yet imagine. Technology points to the very nature of the world within which we now live. 

Therefore, analyzing the perils and benefits of the journey that this technology takes us in is essential in our understanding of the three main questions that can give us a holistic comprehension of the present and future of humans and AI: when is this revolution going to happen, where is all this going, and what does this mean for humanity? 

When? 

Photo Credit: waitbutwhy.com

We have seen much more technological progress in the past decades than in previous centuries combined. If we graph this, it gives us a picture that is different from how we usually think about time. 

That is, we tend to think that time is linear; we look at the past and base our predictions of the future on the rate of change we observe. However, time is actually exponential. What this means is that we cannot predict the advances of the coming 50 years based on the advances past 50 years. Instead, a current prediction would use a much faster rate of change for the future. 

In other words, the Artificial Intelligence Revolution is already here. 

Where?

It is natural for us to ask about the teleology of these considerations, and this question is essentially an ethical one. We can see examples of unethical uses of AI especially now that we are in what author and scholar Shoshana Zuboff calls the Age of Surveillance Capitalism. The most famous case of recent years is that of the FacebookCambridge Analytica scandal, in which up to 87 million Facebook users had their data exposed through an application that was developed for the sole purpose of data-gathering, without the users’ knowledge. This information was then used to gain political advantage in national elections, such as in the 2016 US Presidential election

To ask “where all this is going” is to ask about criteria for action. We are already using AI in our everyday lives (even if we don’t realize it), but this is considered a narrow version of AI. This Artificial Narrow Intelligence constitutes everything from calculators to our mobile phones, and while it does make our lives easier, it is very limited compared to what AI can potentially achieve. 

Artificial General Intelligence (AGI) and then Artificial Superintelligence (ASI) are the next versions of AI. Even though we are not certain of whether the impact that AGI and ASI can have on our lives will be positive or negative, pondering about a technology that is able to surpass the human intellect raises many important questions about humanity, such as what does it mean to be human, and can a robot be a person?

The concern is, then, what can this do and where will it take us? When it comes to developing ASI, we are creating something that will probably change everything but we are navigating a completely unchartered territory. And we truly do not know what might happen. 

Because of this, what we should worry most about in this world with endless possibilities is deeply understanding the roots of the few certain things we have. 

What? 

Photo Credit: Max Tegmark, Life 3.0

Even though there are different schools of thought whose beliefs about the impact that AI will have on human life ranges from negative, to skeptical, to highly beneficial, we must be neither optimistic nor pessimistic about its direction. Rather, we should be realistic. We must learn from history that every revolution has brought about positive and negative elements; there has never been one that can be considered entirely good or bad. 

Furthermore, no revolution is deterministic. Every technological progress that emerges can be used in a myriad of ways and can create diverse societies and political and economic systems. In the same way, AI, biotechnology and all the other technological advances are changing the world deeply, but not deterministically. 

Technology is not dictating the way we should use it. We have the freedom to decide not only what we can but also what we should do with AI and other technologies. The issue of the moment is not how rapidly these new technologies can evolve, but rather how we can contribute in their ethically responsible development and use.

Initiatives such as crowdsourcing and MOOCs demonstrate our new technologies’ capacity to connect people from across the world in working together to foster solidarity in times of need, defend human dignity, and build a stronger sense of community. These are great examples of how we can make use of technology to embrace and affirm our personhood.

By maintaining a solid understanding of the dignity of the human person and the ongoing search for objective truth with organizations, such as WYA, this technological revolution will not pose a threat to humanity, but instead give us a chance to rediscover it.

Published: June 5, 2020
Written by: Alexia Tefel Escudero, a WYA Headquarters Intern from Spain

Ser humano en la era de la Inteligencia Artificial

“La tecnología no es buena ni mala, pero tampoco es neutral.” Dr. Melvin Kranzberg

Crédito: Linda Bucklin

La cuestión de la Inteligencia Artificial sin duda constituye la conversación más importante de nuestros tiempos. Aunque puede parecer inconcebible, los próximos 50, 20 ó incluso los próximos 10 años que están por venir cambiarán muchos aspectos de nuestras vidas en formas que aún no podemos imaginar. La tecnología apunta hacia la propia naturaleza del mundo en el que ahora vivimos. 

Por lo tanto, analizar los riesgos y beneficios del viaje en el que embarcamos con esta tecnología es esencial para nuestra comprensión de las tres preguntas principales que nos pueden ayudar a entender holísticamente el presente y el futuro de los humanos y la IA: ¿cuándo sucederá esta revolución?, ¿hacia dónde va todo esto?, y ¿qué significa esto para la humanidad?

¿Cuándo? 

Crédito: waitbutwhy.com

Hemos visto mucho más progreso tecnológico en las últimas décadas que en siglos anteriores. Si ponemos esto en una gráfica, nos da una imagen un poco distinta a como solemos pensar sobre el tiempo. 

 

Es decir, tendemos a pensar que el tiempo es lineal; miramos al pasado y basamos nuestras predicciones del futuro en la tasa de cambio que observamos. Sin embargo, el tiempo realmente es exponencial. Lo que esto significa es que no podemos predecir los avances tecnológicos de los siguientes 50 años basándonos en los avances de los últimos 50 años. En cambio, una predicción correcta usaría una tasa de cambio mucho mayor para el futuro. 

En otras palabras, la Revolución de la Inteligencia Artificial ya está aquí.

¿Dónde? 

Es natural que nos preguntemos sobre la teleología de estas consideraciones, y esta pregunta es esencialmente ética. Podemos ver ejemplos de usos poco éticos de la IA, especialmente ahora que nos encontramos en lo que la autora y erudita Shoshana Zuboff llama la Era del Capitalismo de Vigilancia. El caso más conocido de los últimos años es el del escándalo de Facebook y Cambridge Analytica, en el que los datos de hasta 87 millones de usuarios de Facebook fueron expuestos por una aplicación que fue creada exactamente con el propósito de la recopilación de datos, sin el conocimiento de los usuarios. Esta información luego fue usada para ventaja política en elecciones nacionales, tales como la elección presidencial de los Estados Unidos en 2016

Preguntarnos “hacia dónde va esto” es preguntar por un criterio de acción. Ya estamos usando la IA en nuestras vidas diarias (aunque no nos demos cuenta), pero esta es considerada una versión reducida de IA. Esta Inteligencia Artificial Reducida compone todo desde nuestras calculadoras hasta nuestros teléfonos móviles, y mientras que sí nos facilita muchos aspectos de nuestras vidas, es muy limitada en comparación con lo que la IA puede potencialmente conseguir. 

La Inteligencia Artificial General (IAG) y luego la Superinteligencia Artificial (SIA) son las siguientes versiones de la IA. Aunque no estamos seguros si el impacto que la IAG y la SIA tendrán en nuestras vidas será positivo o negativo, reflexionar sobre una tecnología que es capaz de sobrepasar el intelecto humano nos hace plantearnos preguntas como ¿qué significa ser humano? y ¿puede un robot ser una persona?

La preocupación es, luego, ¿qué puede llegar a hacer esto, y hacia dónde nos llevará? Cuando de trata del desarrollo de la SIA, estamos creando algo que probablemente cambiará todo, pero lo hacemos navegando un territorio completamente inexplorado. Y realmente no sabemos qué podría pasar. 

Es por esto que, en un mundo con infinitas posibilidades, sobre lo que realmente nos debemos preocupar es entender profundamente las pocas cosas realmente certeras que tenemos. 

¿Qué? 

Crédito: Max Tegmark, Life 3.0

Aunque existen distintas escuelas de pensamiento que creen que el impacto que la IA tendrá en la vida humana va desde negativo a escéptico a altamente beneficioso, no debemos ser ni optimistas ni pesimistas al respecto. En vez, debemos ser realistas. Debemos aprender de la historia que cada revolución ha traído consigo elementos positivos y negativos; nunca ha habido una que consideremos enteramente buena o mala. 

Más aún, ninguna revolución es determinista. Cada progreso tecnológico que emerge puede ser usado de numerosas formas y puede crear diversas sociedades y sistemas políticos y económicos. De la misma manera, la IA, biotecnología y todos los demás avances tecnológicos están cambiando al mundo de manera profunda, pero no determinista. 

La tecnología no nos dicta la manera en que la debemos usar. Tenemos la libertad de decidir no sólo lo que podemos sino también lo que deberíamos hacer con la IA y otras tecnologías. La cuestión del momento no es qué tan rápido pueden evolucionar estas tecnologías, sino cómo podemos contribuir a su desarrollo y uso ético. 

Iniciativas como el crowdsourcing y los MOOCs demuestran la capacidad que tienen las nuevas tecnologías de conectar a personas alrededor del mundo para trabajar juntos y fomentar solidaridad en tiempos de necesidad, defender la dignidad humana, y trabajar juntos para construir un sentido de comunidad más fuerte. Estos son grandes ejemplos de cómo podemos hacer uso de la tecnología para abrazar y afirmar nuestra cualidad como seres humanos. 

Al mantener un entendimiento sólido de la dignidad de la persona humana y continuar con una búsqueda de la verdad objetiva con organizaciones como WYA, esta revolución tecnológica no se presentará como una amenaza a la humanidad, sino que nos dará una oportunidad para redescubrirla. 

junio, 2020 
Escrito por Alexia Tefel Escudero, Becaria Headquarters de WYA

Learn more about who the human person is in an ever changing world by enrolling in WYA’s Certified Training Program