Different but Equal

Different but Equal

Imagine being paralyzed, lying on a bed without the ability to move, abandoned by close friends and even forgotten by doctors and nurses, only because you can no longer walk. This happened in 1944 at Stoke Mandeville Hospital in England, where soldiers with spinal injuries from World War II were ignored and de-prioritized by hospital staff, considered to be useless and therefore not worth investing in. It was not until the arrival of a German doctor named Ludwig Guttman that this changed. He not only demanded that the hospital invest more in these patients, but that the approach to their treatment be completely changed. He called for a more humane and holistic approach to patient treatment and recovery assistance. He wanted the soldiers’ physical recovery to be accompanied by a complete recovery (including sports, psychological and emotional treatment), allowing them appreciate their lives and find meaning and purpose despite being paralyzed.

The film “The Best of Men,” based on a true story, shows how Dr. Guttman managed to transform the healthcare system at Stoke Mandeville Hospital. The initial healthcare services provided were so limited that the soldiers were dying not from their paralysis, but, rather, from infections and other problems related to the poor treatment they were receiving. Moreover, in these conditions, patients felt that their life had no value and began to believe the lie that paralysis had made them useless people in their societies and families.

We cannot say that one life is worth more or less than other, because dignity is something that does not increase or decrease: It is something inherently present in a person, regardless of whether it is recognized.

Dr. Guttman’s treatment approach was rooted in the recognition of the inherent dignity of the human person. What do I mean by this? Guttman rightly saw each patient as having the same worth as any other patient and therefore deserving of equally holistic treatment. Dr. Guttman realized that every human being possesses an intrinsic value simply by virtue of being a person. We cannot say that one life is worth more or less than other, because dignity is something that does not increase or decrease: It is something inherently present in a person, regardless of whether it is recognized. The fact of having a physical problem such as paralysis or another injury does not diminish one’s value as a person.

Unfortunately, we see daily examples of individuals, communities, institutions, and even governments who measure the value of persons according to their physical condition or their level of utility for society. Often, the elderly and the disabled are the first to be despised and discriminated against on the grounds that they are “inferior” and less productive. The “Best of Men” empowers viewers to reject this utilitarian mindset and instead embrace a holistic vision—one which affirms that each human person is unique and valuable—regardless of his abilities, circumstances, or physical attributes—and that each person plays an important role in the integral development of free and just societies.


Mónica Marin is an Intern for WYA North America.

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Diferentes pero iguales

Imagina estar paralizado, acostado en una cama sin poder moverte, abandonado por tus amigos más cercanos e incluso olvidado por los doctores y enfermeras solamente por el hecho que ya no puedes caminar. Esto sucedió en 1944 en el hospital Stoke Mandeville Inglaterra, en donde los soldados de la Segunda Guerra Mundial con lesiones en la columna eran los más olvidados y con menos prioridades para el hospital, pues consideraban que ya no se podía hacer mucho por ellos y por lo tanto no era necesario invertir más en su tratamiento. Es hasta la llegada del doctor alemán Ludwig Guttman que esto cambió. Logró no solo que invirtieran más en los pacientes sino también que se cambiara completamente la visión del tratamiento que se les daba, incluyendo un trato más humano e integral. El quería que la recuperación física de los soldados estuviera acompañada de una recuperación integral (incluyendo el deporte, acompañamiento psicológico y emocional) de manera que los soldados recuperaran el sentido de vivir y de apreciar su vida sin importar su condición.

La película “The best of men”, basada en hechos de la vida real, nos narra la historia de cómo el Dr. Guttman trasformó la visión del sistema de salud del Hospital Stoke Mandeville. Al inicio el servicio de salud que se les brindaba era tan escaso y poco humano, que los pacientes no morían por su parálisis, sino morían debido a las infecciones y los malos cuidados que recibían. Por otra parte, los pacientes consideraban que su vida ya no tenía valor ni razón de ser, pues creían que la parálisis que padecían les hacía personas inservibles en la sociedad, inclusive hasta para sus familias.

No podemos decir que una vida vale menos o más que otra, porque la dignidad es algo que no aumenta ni disminuye: Es algo inherente que existe en la persona independientemente de nuestros deseos de poseerla.

El enfoque del tratamiento que el Dr. Guttman introdujo tiene como fundamento la dignidad intrínseca de la persona. ¿A qué me refiero con esto? Por el simple hecho que el los vio con el mismo valor que cualquier otro paciente, con el mismo valor que posee cualquier otra persona y por eso mismo merecían trato digno e integral en su recuperación. El Dr. Guttman se dio cuenta que todo ser humano posee un valor intrínseco que le hace valioso por el simple hecho de ser persona. No podemos decir que una vida vale menos o más que otra, porque la dignidad es algo que no aumenta ni disminuye: Es algo inherente que existe en la persona independientemente de nuestros deseos de poseerla. El hecho de tener un problema físico como una parálisis u otra lesión no disminuye su valor como persona, ni le resta valor como ser humano.

Sin embargo, vemos a diario cómo muchas personas, comunidades, instituciones y hasta gobiernos, miden el valor de las personas dependiendo no solo de su estado físico sino también de su nivel de utilidad para una sociedad. Muchas veces los ancianos y las personas discapacitadas son despreciados y discriminados por considerar que son “inferiores” y menos útiles para la sociedad. “The best of men” nos demuestra cómo se puede cambiar esta forma utilitarista de pensar, a una visión holística del ser humano, en donde toda persona es valiosa y única sin importar su condición y en donde cada persona tiene un papel importante en el desarrollo de sociedades justas y solidarias.