Las escaleras de Cirith Ungol (Compilación de Articulos – Ser fieles a nuestra historia).

Por Carlos Caceres Sarubbi y Pedro Pallares



Podemos encontrar varias maneras para explicar por que devemos ser fieles a nuestra historia, de tomar postura y aunque cueste, mantener esa postura, y lidiar con el peso de que estamos condenados para el exito. Quisiera compartir con ustedes sobre “Ser fieles a nuestra historia” y para ello tomare fragmentos de “El Señor de los Anillo. Las dos Torres” desde la perspectiva del director y escritor. Juntos construiremos un espacio de reflexion sobre nuestra historia de vida, vocación y comunión.

Para Peter Jackson (Director) hay que serle fieles a nuestra historia por dos motivos: (i) el final está asegurado, y (ii) el bien que existe hace que la cualidad de ese final hace que merezca la pena pelear por él.


Quizá Tolkien dice lo mismo a lo largo del libro. Pero en el capítulo en el que dice algo parecido en el original, el final de la historia no es la que nos invita a seguir peleando por él. Lo importante es formar parte de una historia que contamos junto a otros; una historia que nos es dada. Parece que para Tolkien, lo importante de la historia no es sólo que el final vale la pena, sino también (i) la grandeza del conjunto de la historia, (ii) el capítulo que se nos es dado y (iii) el resto de los personajes con que nos encontramos en la misma parte de nuestra historia común.

En Tolkien, parece que el final no está asegurado, necesita de nuestra fidelidad para que éste llegue. En Jackson, parece que el final seguramente llegará, y por eso hay que ser fieles. En la película, uno se anima a ser fiel por que el final está asegurado; en el libro, la fidelidad es la que origina el final.

Mirá, esta es parte del libro de “El Señor de los Anillos. Las dos torres. Las escaleras de Cirith Ungol”, que nos podria ubicar de que estoy hablando.
FRODO:
-A mí no me gusta nada de aquí: piedra y viento, hueso y aliento. Tierra, agua, aire, todo parece maldito. Pero es el camino que nos fue trazado.

-Sí, es verdad –dijo Sam-. Y de haber sabido más antes de partir, no estaríamos ahora aquí seguramente. Aunque me imagino que así ocurre amenudo. Las hazañas de que hablan las antiguas leyendas y canciones, señor Frodo: las aventuras, como yo las llamaba. Yo pensaba que los personajes maravillosos de las leyendas salían en busca de aventuras porque querían tenerles, y les parecían excitantes, y en cambio la vida era un tanto aburrida: una especie de juego, por así decir. Pero con las historias que importaban de veras, o con esas que uno guarda en la memoria, no ocurría lo mismo. Se diría que los protagonistas se encontraban de pronto en medio de una aventura, y que casi siempre ya tenían los caminos tratados, como dice usted. Supongo también que ellos, como nosotros, tuvieron muchas veces la posibilidad de volverse atrás, sólo que no las aprovecharon. Quizá, pues si las aprovecharan tampoco lo sabríamos, porque nadie se acordaría de ellos. Porque sólo se habla de los que continuaron hasta el fin… y no siempre terminan bien, observe usted; al menos no de ese modo que la gente de la historia, y no la gente de fuera, llama terminar bien. Usted sabe qué quiero decir, volver a casa, y encontrar todo en orden, aunque no exactamente igual que antes… como el viejo señor Bilbo. Pero no son esas las historias que uno prefiere escuchar, ¡aunque sean las que uno prefiere vivir! Me gustaría saber en qué clase de historia habremos caído.

-A mi también –dijo Frodo-. Pero no lo sé. Y así son las historias de la vida real Piensa en alguna de las que más te gustan. Tú puedes saber, o adivinar, qué clase de historia es, si tendrá un final feliz o un final triste, pero los protagonistas no saben absolutamente nada.

Y tú no querrías que lo supieran.

(…) SAM: “¡Cáspita, pensar… pensar que estamos todavía en la misma historia (la historia de los héroes del Anillo)! ¿Las grandes historias no terminan nunca?

-No, nunca terminan como historias –dijo Frodo-. Pero los protagonistas llegan a ellas, y se van cuando han cumplido su parte. También la nuestra terminará, tarde… o quizá temprano.

(…) (Sam): “Los planes grandes e importantes no son para los de mi especie. Me pregunto sin embargo si algún día apareceremos en las canciones y en las leyendas. Estamos envueltos en una, por supuesto; pero quiero decir: si las pondrán en palabras para contarla junto al fuego, o para leerla en un libraco con letras rojas y negras, muchos, muchos años después. Y la gente dirá: “¡Oigamos la historia de Frodo y el Anillo!”. Y dirán: “Sí, es una de mis historias favoritas. Frodo era muy valiente ¿no es cierto, papá?”. “Sí, hijo mío, el más famoso de los hobbies, y no es poco decir”

(…) -“Ah, Sam, si supieras… -dijo- de algún modo oírte me hace sentir tan contento como si la historia ya estuviese escrita. Pero te has olvidado de uno de los personajes principales: Samsagaz el intrépido. “¡Quiero oír más cosas de Sam, papá! ¿Por qué no ponen más de las cosas que decía en el cuento? Eso es lo que me gusta y me hace reír. Y sin Sam, Frodo no habría llegado ni a la mitad del camino, ¿verdad papá?”


Y por otra parte, la escena del la pelicula.



Ojala que la hayan disfrutado.


Saludos.