Liberty and Solidarity in the days of COVID-19

 
 
Dear friends, in these days of crisis I would like to share with you that I am Spanish. I am lucky to live being in love with my land, our culture, our treasures, our joy and our  people. But today in Spain, we are facing an unprecedented situation. On March 13, with 3000 people infected and crossing the barrier of one hundred deaths by Covid-19, the Spanish government announced house confinement. Therefore, the country with the highest density of bars in the world is forced to close them. The saturation of hospitals takes over the news. Museums no longer allow visitors. Silence has arrived in the streets. And suddenly, we realize our fragility.
In the incessant search to fill our pockets, today is time to stop, to be with oneself, to think. And we realize that we have been rich all along, because we already have what is important and what truly makes us happy. Today, in Spain, we are waking up to a new reality, we are waking up to what really matters. To the value of kisses, hugs, sunny days and rainy days. To the value of family time and friends, to the value of people. We are waking up realizing what is truly valuable as we can easily perish.Likewise, Spaniards today understand that we are free, since freedom is something intrinsic in all human beings. By showing love on a daily basis, we are not choosing egoistic individualism as an option. Citizens stay at home to do the right thing. Also, we send anonymous letters to hospitals to encourage the sick. Farmers, delivery drivers and shopkeepers are responsible for supplying the population. Despite the hard work, they serve us with a smile. The police and the army watch over our safety. Likewise, if necessary, they assist the elderly with their groceries. Finally, what to say about health professionals, because for every contagious person, there are 50 people giving 200% of their efforts in a hospital. Spaniards today choose to forget about the “I” to focus on the “we”, on the common good, on the great Spanish family.
 

 
In Spain we face an unprecedented situation, but people say that during the quarantine we leave our windows open so those who are alone fell accompanied by our voices. People say that, every day at eight o’clock in the evening, Spain trembles with the applause emanating from our homes to cheer up the health professionals and the sick, because they are not alone. People say that, the president of the World Health Organization uses the residents of Seville, our land and our people, as an example of kindness, compassion and solidarity during these days. People say that there is fear, but there’s no hate. People say that there is isolation, but no loneliness. People say that there is disease and also death. However, in Spain we say that together we can beat Covid-19.

 

 

As one, regardless of race, nation, sex, age, or political opinions, we will win. Everyone, united as individuals and taking care of ourselves as humanity.

 
Libertad y Solidaridad en días de Covid-19

Amigos, en estos tiempos de crisis me gustaría compartir con vosotros que soy española. Tengo la suerte de vivir enamorada de mi tierra, de su cultura, de sus tesoros, de su alegría, de su gente. Pero hoy en España, nos enfrentamos a una situación sin precedentes. El 13 de marzo, con 3000 infectados y traspasando la barrera del centenar de fallecidos por Covid-19, el gobierno español anunció el confinamiento en casa. Así pues, el país con más densidad de bares en todo el mundo se ve obligado a cerrarlos. La saturación de hospitales abren todas las noticias. Los museos ya no permiten visitas. A las calles ha llegado el silencio. Y de pronto, nos damos cuenta de nuestra fragilidad.
En esa búsqueda incesante por llenar nuestros bolsillos, hoy toca parar, estar con uno mismo, pensar. Y nos damos cuenta de que hemos sido ricos todo este tiempo, pues lo importante y lo que verdaderamente nos hace felices ya lo tenemos. Hoy, en España, estamos despertando a una nueva realidad, despertando a lo que realmente importa. Al valor de los besos, de los abrazos, de un día de sol y de un día de lluvia. Al valor del tiempo con la familia y los amigos. Al valor de las personas. Estamos despertando a los valores. Despertando, porque podemos perecer fácilmente.
Asimismo, los españoles hoy entendemos que somos libres, pues la libertad es algo intrínseco en todos los seres humanos. Y poniendo amor en nuestros días, elegimos que el individualismo no es una opción. Los ciudadanos nos quedamos en casa para hacer lo correcto. También mandamos cartas anónimas a los hospitales para animar a los enfermos. Los agricultores, transportistas y tenderos se encargan de abastecer a la población. E incluso a pesar del duro trabajo, nos atienden con una sonrisa.  La policía y el ejército velan por nuestra seguridad. Igualmente, si hace falta, asisten a los mayores con la carga de la compra. Finalmente, qué decir del personal sanitario, pues por cada persona que se contagia, hay 50 personas trabajando al 200% en un hospital. Los españoles hoy elegimos olvidarnos del “yo” para centrarnos en el “nosotros”, en el bien común, en la gran familia española. 

 

En España nos enfrentamos a una situación sin precedentes, pero dicen que durante la cuarentena dejamos las ventanas abiertas para que aquellos que estén solos se sientan acompañados con nuestras voces. Dicen, que todos los días puntual como un reloj, a las ocho de la tarde, España tiembla con los aplausos que emanan desde nuestros hogares para animar a sanitarios y enfermos, pues no están solos.  Incluso dicen, que el presidente de la Organización Mundial de la Salud estos días pone como ejemplo de amabilidad, compasión y solidaridad a los vecinos de Sevilla, a nuestra tierra, a nuestra gente. Dicen que hay miedo, pero no hay odio. Dicen que hay aislamiento, pero no soledad. Dicen que hay enfermedad y también muerte, sin embargo, en España decimos que podemos vencer al Covid-19.
 

 

Juntos, sin importar la raza, nación,  sexo, edad o ideas políticas venceremos. Todo el mundo, unidos como personas y cuidándonos como humanidad.

Published: April 2, 2020
Written by Ana Alarcón, intern at WYA Europe
Escrito por Ana Alarcón, pasante en WYA Europe