The reason for being a woman

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The violence and the violation of women’s human rights have been on the rise despite the evolution that exists in terms of equity within the framework of international law. According to the United Nations Women’s Organization (2020), at least 35% of women worldwide have suffered some form of violence, not counting victims of sexual harassment. At least 200 million women and girls between the ages of 15 and 49 have undergone female genital mutilation in the 31 countries that carry out this practice. Furthermore, every day at least 137 women are murdered by members of their own family (mainly by their intimate partner). The figures are alarming, because if these data are put in the current context, the pandemic has increased a major concern: from ancient times to the present day, we have been and are being discriminated against because we are women. 

 Photo of  Sydney Sims in Unsplash

We live in a society marked by the violation of people’s human rights, but especially those of women. In my country, Peru, during the last few months, disturbing events have occurred. The authorities have delayed, delayed or rejected complaints made by women. Some of the reasons why they are rejected are the exclusive attention during office hours or the lack of interest, which implies leaving the aggressors free. What should we young people do to change this? There are multiple programs, activities, volunteering, courses, internships or even jobs that could help make a difference. But we need to start with something much more important: anthropological foundations.

The World Youth Alliance is a youth organization that fights for the defense of the human dignity of the person. The first step is to recognize that the woman is a person who possesses an intrinsic and inviolable dignity from conception to natural death, which no one can bestow or take away. As the Universal Declaration of Human Rights (1948) states in Article 1, “All human beings are born free and equal in dignity and rights.

The second step is to recognize that women’s participation in our society is very important. Women must be entitled to equal participation in all aspects of a human being’s life: politics, education, family, work, science, digital… Structural gaps must be eliminated, especially those deriving from the family aspect. Women are essential, just like men, in the creation of a family as the basic cell of societies. Only by eliminating structural gaps will we be able to find free and responsible citizens in values, in search of truth.

In the second chapter of the Certified Training Program manual, Martin Buber, in his writing entitled “I and Thou”, postulates that people have two experiences that they can recognize, the “I-Thou” relationship and the “I-That” relationship. The first relationship refers to that which derives from the same person-person, while the second is that which derives from a person-object experience. Many times I have witnessed conversations, life situations and different experiences where women seem to be synonymous with weakness, treated as objects that are experienced under the person-object relationship. The third step is to recognize that individuals are rooted in relation to others. As Buber mentions in the previously mentioned text, there can not be an I without a Thou. The woman is a person who can neither be sexualized nor objectified. 

Photo of  Priscilla Du Preez in Unsplash

 

There are many answers to the problem of gender discrimination against women, but it is important that each solution be based on the recognition of an anthropological foundation, on the dignity of the person and respect for her rights as a person.

 

 

Published: February 4, 2021

Written by Lorena Puicon, WYALA Regional Project Management Intern.

References:

Hechos y cifras | Qué hacemos: Poner fin a la violencia contra las mujeres. (2020). ONU Mujeres. Recuperado de: https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures.

Universal Declaration of Human Rights. (1948, 10 diciembre). United Nations. Recuperado de: https://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/index.html.

Foto de Sydney Sims in Unsplash

La violencia y la vulneración de los derechos humanos de la mujer ha ido en aumento a pesar de la evolución que existe en materia de equidad dentro del marco del derecho internacional. Según la Organización de las Naciones Unidas Mujeres (2020), al menos el 35% de las mujeres a nivel mundial han sufrido algún tipo de violencia, sin contar las víctimas de acoso sexual. Al menos 200 millones de mujeres y niñas entre 15 y 49 años han sufrido mutilación genital femenina en los 31 países que realizan esta práctica. Además, cada día al menos 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia (principalmente a manos de su pareja). Las cifras son alarmantes, pues sí estos datos se ponen en el contexto actual, la pandemia ha incrementado una gran preocupación: desde la antigüedad hasta en la actualidad hemos y estamos siendo discriminadas por el hecho de ser mujeres. 

Vivimos en una sociedad marcada por la vulneración de los derechos humanos de las personas, pero especialmente por los de las mujeres. En Perú, mi país, durante los últimos meses ocurrieron hechos preocupantes. Las  autoridades han demorado, atrasado o rechazado las denuncias hechas por mujeres. Algunas de las razones por las cuales se rechazan son la atención exclusiva en el horario de oficina o la falta de interés, lo que implica dejar en libertad a los agresores. ¿Qué debemos hacer los jóvenes para cambiar esto?, existen múltiples programas, actividades, voluntariados, cursos, prácticas profesionales o incluso trabajos que podrían ayudar a hacer una diferencia. Pero se requiere empezar por algo mucho más importante: fundamentación antropológica.

La World Youth Alliance es una organización juvenil que lucha por la defensa de la dignidad humana de la persona. El primer paso es reconocer que la mujer es una persona que posee una dignidad intrínseca e inviolable desde su concepción hasta su muerte natural, que nadie puede concederla o arrebatarla. Tal como lo postula la Declaración Universal de los Derechos Humanos, (1948) en el Artículo 1, “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

El segundo paso es reconocer que la participación de la mujer en nuestra sociedad es muy importante. Las mujeres deben ser acreedoras de una participación equitativa en todos los aspectos de la vida de un ser humano: política, educación, familiar, laboral, ciencia, digital… Las brechas estructurales se deben eliminar, especialmente aquellas que derivan del aspecto familiar. Las mujeres son esenciales, al igual que los hombres, en la creación de una familia como célula básica de las sociedades. Sólo eliminando las brechas estructurales podremos encontrar ciudadanos libres y responsables en valores, en búsqueda de la verdad.

En el segundo capítulo del manual del Certified Training Program, Martin Buber con su escrito titulado “Yo y Tú”, postula que las personas tienen dos experiencias que pueden reconocer, la relación “Yo-Tu” y la relación “Yo-Eso”. La primera relación hace referencia a la que se deriva de la misma persona-persona, mientras que la segunda es la que se deriva de una la experiencia persona-objeto. Muchas veces he sido testigo de conversaciones, situaciones en la vida y diferentes experiencias en donde las mujeres parecen ser sinónimo de debilidad, tratadas como objetos que se experimentan bajo la relación persona-objeto. El tercer paso es reconocer que los individuos tienen sus raíces en relación con los otros. Como menciona Bubber en el texto previamente mencionado, no puede existir un Yo sin un Tú. La mujer es una persona que no puede ser ni sexualizada ni objetivizada. 

Foto de Priscilla Du Preez de Unsplash

 

Existen numerosas respuestas para solucionar la discriminación de las mujeres por cuestión de género, pero es indispensable que cada solución esté basada en el reconocimiento de una fundamentación antropológica, en la dignidad de la persona y el respeto de sus derechos como tal.

 

Publicado: 4 de febrero de 2021

Escrito por Lorena Puicon, pasante regional en Gestión de proyectos de la WYALA

Referencias:

Hechos y cifras | Qué hacemos: Poner fin a la violencia contra las mujeres. (2020). ONU Mujeres. Recuperado de: https://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures.

Universal Declaration of Human Rights. (1948, 10 diciembre). United Nations. Recuperado de: https://www.un.org/en/universal-declaration-human-rights/index.html.